Bienvenido al primer Blog sobre Economía Forense en Español

Blog: www.economiaforense.org
Contacto: José Antonio Avellaneda

Bienvenido a este proyecto de Blog que pretende desarrollar conceptos relacionados con la prueba pericial contable y económica en un intento de acercarlos al profesionales que los tiene que utilizar pero tiene una formación específica distinta. También es un cuaderno de bitácora sobre economía para no economistas y auditoría para no auditores.

¿Qué significa economía forense?

NOTA: Pásate por El Nanoeconomista y encontraras otras cuestiones interesantes relacionadas con la economía.

lunes, 31 de diciembre de 2007

Diciembre (mes de las “brujas”)

Nas meigas”, como dirían los gallegos, "haberlas hailas” y por tanto deben ser tenidas en cuenta por las empresas, por los que controlan a las empresas y por los que controlan a los que controlan a las empresas (que, a su vez, todos son/somos controlados por Hacienda).

El colectivo de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) afirma en la edición del 26 de diciembre de “Expansión que:


“Los fraudes fiscales más habituales [y lógicamente “contables”, añado] son más fáciles de descubrir, pues se llevan a cabo a finales de año o principios del siguiente”
A la hora de revisar las cuentas de una empresa son esos “ajustes”, de final de año, los que deben ser analizados con mayor cautela, es más, como en el negocio de una juguetería la mayor parte de los movimientos “de fantasía” se hacen a final de año o a principios del siguiente.

Los Técnicos de Hacienda, que finalmente son los que llevan el 80/90 de la labor inspectora y, para que nos vamos a engañar, con los que habitualmente tienen que batirse el cobre los asesores fiscales, también desvelan esas practicas que se dan con mayor frecuencia – son detectadas – durante sus revisiones que, al margen connotaciones fiscales, pueden tomarse como pautas para identificar presuntos fraudes contables:

Microempresarios y microempresas (hasta 1,8 Millones de € de facturación anual):
• Omisión de ingresos.
• Emisión de presuntas facturas falsas.
• Omisión de la obligación de conservar las facturas.
• Omisión de la obligación de llevar o conservar la contabilidad.
Pequeñas empresas y empresarios (de 1,8 hasta 6 Millones de € de facturación anual):
• Falta de justificación de gastos.
• Omisión de ingresos.
• Emisión y/o recepción de presuntas facturas falsas.
• Omisión de la obligación de conservar las facturas.
Medianas empresas (de 6 hasta 60 Millones de € de facturación anual):
• Falta de justificación de gastos.• Recepción de presuntas facturas falsas.
• Omisión de ingresos.
• Aplicación inadecuada de la ley tributaria para reducir el pago de impuestos.
Grandes empresas (desde 60 Millones de € de facturación anual):
• Aplicación inadecuada de la ley tributaria para reducir el pago de impuestos.
• Falta de justificación de gastos.
• Recepción de presuntas facturas falsas.
Frente a las prácticas ilícitas detectadas y, que se dan los últimos días del año, a la vista del cierre contable los Técnicos también muestra su cara amable y dan algunas recomendaciones relacionadas con:

- Bases imponible negativas de ejercicios anteriores
- Operaciones a plazo
- Gastos no deducibles
- Permutas o aportaciones no dinerarias a otras entidades
- Tratamiento fiscal del Leasing
- Deducciones en cuota
- Transmisión de elementos del inmovilizado afectos
- Donaciones
- Operaciones vinculadas
- Entidades de reducida dimensión


---------------------

Entrada actualizada en www.economiaforense.es

viernes, 21 de diciembre de 2007

Cosas que me dan miedo

Raúl "Consultor Anónimo" Hernández es uno de los blogs que mantengo vigilados (el de Dioni Nespral y Adrés Pérez son dos de los que también visito) hay algunos más pero, como prefieren mantener el anonimato - por el motivo que sea (profesional, laboral, familiar, de entorno, etc) -, me cuesta más tomarles cariño, aunque también sigo lo que escriben (ver en el margen izquiero mi lista de "recomendados").

Me gusta el de Raúl porque siempre me muestra cosas que luego se ponen - aunque sea de forma efímera - de moda en la Blogosfera (que "existe" aunque a veces diga que "no" para enojar a Dioni).

Una de las cosas que mas me gusta del Blog de Raúl son los videos, ya que siempre me hacen pensar y termino por abrumar a mis amigos y familiares hasta que los ven.

El último vídeo que añado a la lista, nuevamente me ha llegado a través de Raúl, y es uno que le ha llegao vía "Pensar-Sentir-Actuar" (efecto multiplicador de la blogosfera) por lo que ahí lo dejo y lo añado a mi pequeña colección de vídeos...

(en inglés pero subtitulado)

miércoles, 19 de diciembre de 2007

Una de chivatos... (o el deber de denuncia por parte de los Auditores de Cuentas)

Cuando era un niño recuerdo que lo peor que se podía ser era “chivato”, se podía ser “malo”, “mal amigo” o lo que sea... pero nunca un “soplón”. Tengo la sensación de que, en algún punto de la recta, se cruza con el deber de “secreto profesional” el cual me resulta muy fácil de mantener pese a que sea un profesional en la que la dificultad para hacer publicidad de los propios servicios choca con la necesidad de mostrar al mercado “de lo que eres capaz” y lo “importantes” que son tus clientes y/o asuntos.

El deber de denuncia no es algo que sea fácil ni que esté claro en todos los casos, por ello me gustaría señalar la respuesta del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas da a la consulta de un Auditor, relacionada con el deber de denunciar hechos delictivos de los que ha tenido conocimiento en el transcurso normal de una Auditoría de Cuentas.

Texto completo (BOICAC)

Consulta:

Se vulnera el secreto profesional, al que se encuentran sujetos los auditores de cuentas (Ley 19/1988, de 12 de julio, de Auditoría de Cuentas), por el hecho de comunicar a las autoridades pertinentes determinados “hechos delictivos o infracciones de carácter económico” (blanqueo de capitales, corrupción económica, estafa, cohecho, etc.), cometidos por la entidad auditada o sus representantes y detectados en el curso normal de un trabajo de auditoría de cuentas, en cumplimiento de lo dispuesto en la legislación vigente a este respecto (artículo 262 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal y normativa vigente sobre prevención del blanqueo de capitales).

Respuesta:

1) La Ley de Enjuiciamiento Criminal, en su artículo 262, establece:

“Los que por razón de sus cargos, profesiones u oficios tuvieren noticia de algún delito público, estarán obligados a denunciarlo inmediatamente al Ministerio fiscal, al Tribunal competente, al Juez de instrucción y, en su defecto, al municipal o al funcionario de policía más próximo al sitio, si se tratare de un delito flagrante”.

2) El auditor de cuentas, como cualquier otro ciudadano que se encuentre en alguna de las situaciones previstas en el citado artículo 262, tendrá la obligación de comunicar a la Instancia pertinente la situación advertida si se dan las circunstancias indicadas anteriormente.

3) La normativa vigente sobre prevención del blanqueo de capitales establece, entre otras, la obligación para los auditores de cuentas de comunicar a la autoridad administrativa correspondiente cualquier hecho u operación de los que existan indicios o certeza de que están relacionados con el blanqueo de capitales, y que hayan detectado en la realización de su trabajo de auditoría de cuentas. Por tanto, los auditores de cuentas se encuentran obligados a cumplir con tales requerimientos de información en los supuestos y forma previstos legalmente.

4) En relación con el deber de secreto del auditor (artículos 13 y 14 de la Ley 19/1988, de 12 de julio, de Auditoría de Cuentas) hay que indicar que dicho deber decae ante lo dispuesto en leyes especiales como las de enjuiciamiento criminal o de prevención del blanqueo de capitales, puesto que no existe materia de secreto ante la instancia judicial o administrativa prevista legalmente donde debe realizarse su denuncia y con competencia para entender de ésta, previéndose por otra parte en el propio artículo 14 de la Ley de Auditoría la facultad de acceder a los papeles de trabajo y documentación del auditor a “quienes estén autorizados por Ley”, y estableciéndose expresamente en la citada Ley 13/1993 sobre prevención del blanqueo de capitales, en su artículo 4, la exención de responsabilidad y el levantamiento del deber de secreto profesional por el hecho de realizar las comunicaciones de información previstas en dicha ley.

5) El deber de secreto de los auditores de cuentas no se encuentra vulnerado por el hecho de cumplir las obligaciones de comunicación anteriormente mencionadas y previstas legalmente.

6) Las obligaciones de comunicación por parte del auditor de este tipo de circunstancias detectadas a los órganos de dirección y, en su caso, a los órganos de supervisión pública de las entidades auditadas en los términos previstos en la Norma Técnica de Auditoría sobre “errores e irregularidades, con independencia de su posible efecto en el informe de auditoría y de las consideraciones que respecto al alcance del trabajo del auditor se realizan en dicha Norma Técnica
-----------------
Artículo actualizado en www.economiaforense.es

viernes, 14 de diciembre de 2007

Opinion Shoping: ¿Auditores en venta o preocupación de las empresas por mejorar su información financiera?

Se conoce como “Opinion Shoping” (compra de opinión) cuando una empresa decide cambiar su auditor por otro que – espera - vaya a estar de acuerdo con unas prácticas con las que el primero no lo estaba, con independencia de quién tenga razón.

Estas prácticas son posible sospecharlas a través de una secuencia de actuaciones que las evidencian: Durante el transcurso del ejercicio se detecta una opinión negativa, ante los criterios contables que adopta la empresa, ésta puede sentirse tentada a no renovar el contrato con el auditor disidente y buscar uno más flexible o fácil de convencer en relación con los criterios seguidos por la empresa.

Dicha actuación no sólo perjudica al profesional que prefiere perder al cliente a actuar en contra de su criterio, sino que también perjudica a accionistas y a terceros eventuales usuarios de la información contable y financiera. La dificultad de esta forma de proceder no es difícil de intuir – si ante un cambio de auditor repentinamente mejora la opinión del informe – pero “casi” imposible de demostrar, puesto que está en juego la propia solvencia – informativa – de la empresa y el prestigio profesional del auditor (al margen de posibles reclamaciones judiciales).

Las empresas no suelen disfrutar el período en el que los auditores moran en sus entrañas y más bien intentan sufrirlos en silencio (como el conocido anuncio de TV), sobre todo porque tienen “patrullando” por la empresa unaa gente que está preguntando, analizando, revisando, interrumpiendo, etc. todo el tiempo y, salvo excepciones, al principio no se enteran muy bien de lo que va el negocio – especialmente en auditorías iniciales – de ahí que sean de enorme utilidad, para el auditor, las listas de comprobación o “check list” que facilitan la tarea del análisis previo y el desarrollo del trabajo.

No resulta cómodo tener que explicar todo tu negocio a personas que – en principio – no saben nada de él, más allá del sector al que pertenece, operativas comunes a otras empresa, etc. por este motivo, cuando se inicia la relación con un nuevo equipo de auditores existe lógicamente un período de adaptación. Todo esto hace que empresa y auditor se encuentren más a gusto conforme van sucediéndose los años de duración del contrato y – en teoría – los enfrentamientos tiendan a ser menores (como en un matrimonio: ¿Ya nos lo hemos dicho todo?). Todo esto debería hacernos suponer que el auditor se siente más cómodo en una empresa “conocida” y esa empresa no tiene incentivos a cambiar de auditor, por los costes – aunque sea de sufrimiento – que le supone trabajar con un nuevo equipo.

Con independencia de que, en el caso de cambios de auditor, el conocimiento de la empresa pueda ser transferido al auditor entrante... (1)


-------------------- o ------------------
“CAMBIO DE AUDITORES


26. Cuando se produce un cambio de auditores, el nuevo auditor (llamado en adelante auditor sucesor) podrá basar una parte de su trabajo en el trabajo realizado en años anteriores por el otro auditor (llamado en adelante auditor anterior). Tal será el caso en relación con saldos del activo procedentes de ejercicios anteriores, inventarios iniciales, pasivos a largo plazo, fondos propios, criterios de valoración y uniformidad en su aplicación, etc.



27. En tales casos, el auditor sucesor deberá comunicar a la entidad a auditar la necesidad de entrevistarse con el auditor anterior y obtener la correspondiente autorización de ésta que le permita acceder a los papeles de dicho auditor anterior.



28. El auditor sucesor se comunicará con el auditor anterior para conocer las circunstancias del cambio y averiguar si existen razones éticas o técnicas que le aconsejen no aceptar el encargo.



29. La iniciativa de las comunicaciones entre los auditores, en este caso, siempre corresponde al eventual auditor sucesor. El auditor anterior y el sucesor deberán mantener con la confidencialidad que el caso requiere la información que intercambien entre sí. Esta obligación es aplicable independientemente de que el auditor sucesor acepte o no el encargo.



30. El auditor sucesor deberá aplicar los siguientes procedimientos, antes de su aceptación final del encargo:



a) Obtener información que le ayude en la decisión de aceptar o no el encargo. Asimismo deberá considerar la posibilidad de que el auditor anterior y el cliente puedan haber tenido desacuerdos acerca de la aplicación de principios de contabilidad, procedimientos de auditoría u otros asuntos de importancia.
b) Si el cliente no permite o limita las respuestas del auditor anterior, el auditor sucesor deberá preguntar las causas y considerar las graves implicaciones que estás pueden tener en su decisión de aceptar el encargo.
c) El auditor sucesor deberá preguntar al auditor anterior acerca de los asuntos que aquél crea que le ayudarán en la decisión de aceptar o no el encargo. Sus preguntas deberán incluir, entre otros: aspectos específicos relacionados con lo mencionado en el apartado a) anterior y la integridad de la gerencia, así como sobre el punto de vista del auditor anterior en cuanto a las razones existentes, a su entender, para el cambio de auditores”

-------------------- o ------------------



... en la práctica no suelen ser suficientes estos contactos y existe la inevitable pérdida de información e imposibilidad de transmitir el 100% del conocimiento de la entidad auditada.
Es decir, si resulta costoso para la empresa el cambio de auditor ¿cuál puede ser la motivación para realizar un cambio más allá de una mejora sustancial del presupuesto? Señala Amparo Sánchez Segura en su artículo "Salvedades y cambios de auditor" para la REVISTA ESPAÑOLA DE FINANCIACIÓN Y CONTABILIDAD (REFC) que, en esto de la auditoría, aparentemente hay auditores "halcones" (más duros) y "palomas" (más benévolos):
-------------------- o ------------------

"La evidencia que hemos documentado ha puesto de manifiesto la existencia de diferencias significativas en la propensión de las firmas de auditoría a emitir salvedades. Así, mientras algunas de ellas parecen ser más propensas a imponer salvedades a sus clientes, otras pudieran ser más benignas en la apreciación de los niveles de materialidad."

..."hemos verificado que la mayor dureza que aparentaban tener Deloitte Touche y “otros auditores”, dada su mayor inclinación a emitir informes con salvedades, se explica en realidad por las circunstancias de sus clientes, que son los más reducidos en tamaño y los que obtienen una peor rentabilidad. No obstante, tras controlar estos factores, Arthur Andersen permanece como la firma con una mayor probabilidad de imponer salvedades. De igual manera, hemos comprobado cómo la menor propensión de Price Waterhouse a imponer salvedades no se debe a que sea una firma “débil”, sino que esta menor propensión a incluir salvedades en sus informes está explicada por que sus clientes son grandes y audita a pocas empresas con resultados negativos. Sin embargo, nuestros resultados sugieren que Peat Manvick y Coopers & Lybrand son firmas que tienen una menor inclinación a emitir algunos tipos de salvedades. En Ernst & Young no se aprecia ni una mayor ni una menor propensión a emitir infortpes con salvedades.

Además, considerando las conclusiones anteriores, se ha estudiado la posibilidad de que exista alguna relación entre la emisión de salvedades y el cambio de auditor. Nuestros resultados ponen de manifiesto que, los mencionados cambios pueden estar determinados por el hecho de emitir o recibir al menos algún tipo de salvedades. Sin embargo, no hemos encontrado evidencia significativa de que el cambio esté explicado por la búsqueda de firmas más benignas en la emisión de sus informes, ya que no parece que el cambio de auditor conlleve un cambio de opinión."

-------------------- o ------------------
… por lo que empíricamente no ha encontrado evidencias en que el cambio de auditor pudiera deberse a prácticas de “Opinion shoping”.

Pero… si suponemos que la gerencia se comporta de forma racional, podríamos suponer – y algunos estudios lo avalan –, un cambio “irracional” de auditor, tras uno o varios ejercicios con informes negativos que sorprendentemente mejoran después del cambio, se deben a una presunta “compra de opinión”, siempre con la salvedad de que la empresa pudiera “haber visto la luz” y mejorara unas prácticas inaceptables para el “auditor anterior”.


Pese a todo, ante cualquier “salvedad” importante a un informe, para un cliente que lo espera limpio, un auditor – inevitablemente – se encuentra ante el siguiente dilema: perder al cliente y los consiguientes ingresos que éste proporciona o enfrentarse a posibles reclamaciones civiles y/o penales por irregularidades, que pudiendo ser detectadas [no] lo han sido, y la consiguiente pérdida de reputación. Hasta hace poco los auditores en España eran contratados por un período inicial que no podía ser inferior a tres años ni superior a nueve, pudiendo ser contratados nuevamente al finalizar el citado contrato por períodos anuales. Esto hacía que una invisible “espada de Damocles” influyera – poco o mucho – sobre futuras renovaciones.

Aunque, el julio pasado, se modificó en el sentido de que:

“Los auditores serán contratados por un periodo inicial que no podrá ser inferior a tres años ni superior a nueve..., pudiendo ser contratados por periodos máximos de tres años una vez que haya finalizado el periodo inicial. Durante el periodo inicial, o antes de que finalice cada uno de los trabajos para los que fueron contratados una vez finalizado el periodo inicial, no podrá rescindirse el contrato sin que medie justa causa"
… que si bien no mejoró sustancialmente la situación existente “menos da una piedra”.

También se han detectado prácticas consistentes en cambios de auditor, sobre todo a uno de menor tamaño, especialización o experiencia, con la esperanza – por parte de algunos gerentes – de que los problemas detectados por el auditor saliente no sean descubiertos por el entrante.

El debate está abierto:


¿Cambian las empresas de auditor en un intento de mejorar sus informes?
¿Son los auditores partícipes – léase “cómplices” - de estos pseudos-fraudes – léase “tejemaneje” - o sencillamente son más benévolos y, por tanto, víctimas?
¿Son benévolos o sencillamente son “malos” porque no detectan cuestiones que el auditor saliente si detectaba y consideraba inaceptables?
¿Quién tiene mayor parte de culpa/responsabilidad?
¿Hay algo más…?

============================================================

martes, 11 de diciembre de 2007

Resultados Extraordinarios

Antigua redacción del Art. 35.2 del Código de comercio:
“ La cuenta de pérdidas y ganancias (...) distinguirá los resultados ordinarios propios de la explotación de los que no lo sean o de los que se originen en circunstancias de carácter extraordinario”

Nueva redacción del Art. 35.2 del Código de Comercio (Ley 16/2007, de reforma y adaptación de la legislación mercantil en materia contable):

“La cuenta de pérdidas y ganancias (...) distinguirá los resultados de explotación de los que no lo sean”

Una de las cosas que sorprende a cualquiera que se acerca a los nuevos Planes Generales de Contabilidad (NPGC), tanto a su versión "general" como "específica para Pymes", es la – aparente - desaparición de los “Resultados Extraordinarios” (por ejemplo, la venta de un inmueble solía generar resultado extraordinarios si, dicho inmueble, no formaba parte de la actividad de tráfico “normal” de la empresa, como sería el caso de una promotora).

Con los nuevos planes, si miramos el nuevo formato de las Cuentas de Pérdidas y Ganancias, podemos observar que ya no aparece de forma específica el apartado referido a los Resultados Extraordinarios ¿Quiere decir que ya no es posible obtenerlos o que dada su escasa importancia no es necesario identificarlos específicamente?... nada de eso.

Una operación como señalada más arriba, de venta de un inmueble, deberá reflejar su resultado en el apartado “11 Deterioro y resultado por enajenación del inmovilizado” (con idéntica denominación en ambos planes pero que el “general” aparece con dos subapartados: a) Deterioros y pérdidas; y b) Resultados por enajenaciones y otras). Todo ello lo encontramos – para muchos sorprendentemente - en el apartado “A) OPERACIONES CONTINUADAS” de la citada cuenta de Pérdidas y Ganancias.

¿Pero si existen los resultado extraordinarios por qué los nuevos planes omiten/esconden dicha existencias? ¿Por qué considera el legislador, en su adaptación de las NIC/NIIF a la normativa española, que deben ir conjuntamente con, por ejemplo, otras operaciones corrientes?

En realidad los motivos son diversos, por un lado, una parte de la doctrina discutía en muchos casos las partidas que tenían la consideración de “extraordinarias” y entendía que – finalmente – la mayoría de estas se debían a un normal desarrollo de la actividad (si se vende un local para realizar el traslado a uno mayor ¿Dónde está la excepcionalidad del resultado?), es decir, podríamos considerarlos como “no-periódicos” pero nunca como extraordinarios; por otro lado, el abuso hacía que muchas empresas avispadas tendieran a “bajar” los gastos hasta la línea de “extraordinarios” (transmitiendo la sensación de “nunca más, palabrita del niño Jesús”) y subir los “ingresos extraordinarios”, o no recurrentes, hasta la “cifra de negocios” (intentando mostrar a un eventual observador de los resultados: “que bien lo estamos haciendo”). Por lo tanto, al permitir mostrar la información de forma separada – parece que – daba pie a que, más que informar, desinformaba y confundía al analista, enzarzando a auditores y gerentes con la calificación de ingresos y gastos.

Considero acertada la eliminación de los extraordinarios y su nueva calificación como “no periódicos pero relacionados con la actividad” aunque no debemos olvidar que, en cualquier caso, deberían ser eliminados de los ratios que analicen la actividad continuada de la empresa (¡Nueva bronca! jejeje).
--------------
Entrada actualizada en www.economiaforense.es

sábado, 8 de diciembre de 2007

To be or not to be

El pasado 3 de diciembre comenta el artículo “La importancia de llamarse experto” de Andrés Pérez en mi post “Maestros y Aprendices”. A raíz de éste se creó un mini-debate en el que, a un comentario de “Carlos” hice el siguiente comentario (extracto):

Respecto a los expertos. Creo que hace 50 años para dedicarse a ser "experto" bastaba con serlo y, como bien dices, dedicarle horas y horas al estudio. Pero hoy en día eso sólo no basta y para ser experto lo primero que tiene que preocuparte es que tu "entorno" te perciba como tal (y si tienes que decirlo o "aparentarlo" - como la mujer del César - pues también)…”
Andrés Pérez, en su post del día 7 vuelve sobre el mismo tema y lo titula “Magia y percepciones” y da mucha importancia a la percepción que de nuestra marca personal tiene nuestro entorno. Por este motivo señala que…

"…”la percepción es la realidad",... nos dicen que el verbo importante no es SER, sino ESTAR y PARECER”
Y se lamenta:

“En mi opinión, el problema viene cuando la gestión de esas percepciones te desnaturaliza. Cuando no se trata de fortalecer un atributo sino de inventarlo. Ahí surgen dos problemas:

- Te vas a sentir incómodo porque estás llevando una máscara demasiado pesada.
- No vas a poder mantener demasiado la mentira y eso es lo peor que puede ocurrirle a una marca.”

Nuevamente estoy de acuerdo con él y recuerdo una frase de la colección de libros relacionados con “la ley de Murphy” [muchas más AQUÍ] que se refería la importancia de la sinceridad en los negocios y (paradójicamente) la importancia de aprender a fingirla y , aunque desconozco si es una cita de alguien real o simplemente una “leyenda urbana”, ahí queda:

“FÓRMULA DE GLYME DEL ÉXITO: El secreto del éxito es la sinceridad. En cuanto pueda fingirla, lo habrá conseguido”
La casualidad, la paradoja de “un mundo pequeño” o “teoría de los seis grados de separación” (1), ha querido que hoy ha querido que hoy (sábado 8) lea en “Expansión.ppel” (2) un artículo de opinión de Clara Ruíz de Gauna titulado “Entre el ser y el parecer” (página 4) en que su autora - a la que no tengo el gusto de conocer - vuelve sobre Ponpeya (la mujer de Julio César) y las palabras de su marido:

“No basta con que la mujer del César sea honesta; también tiene que parecerlo”
… del artículo extraigo un puñado de frases relacionadas con lo expuesto hasta ahora y que complementan y amplían lo dicho (3):

“El problema en la oficina es que muchas personas lo son, pero no lo parecen, lo que supone que es como si no lo fueran; y otras que es como si no lo fueran; y otras lo parecen, aunque no lo son, lo que, en la práctica, implica que lo son.”

“En las relaciones profesionales, es muy fácil dejarse seducir por las apariencias. Todos podemos nombrar a varios colegas que han triunfado con rotundidad sin que reunieran una sólida trayectoria académica y cierta inteligencia. Mientras hombre y mujeres con talento permanecen para siempre agazapados en una esquina.”

“Hay que reconocer el mérito de todos aquellos que han llegado alto sólo pareciendo.”

“El saber venderse a uno mismo es el primer paso hacia el éxito. Cuando dominas esta técnica, el resto es muy fácil. Siempre habrá otros que alabarán lo que no eres, pero lo pareces.”

“De todas formas, es mucho más fácil aprender a parecer que aprender a ser”

“La mejor combinación posible es el ser y el parecer. Si tiene que faltar una variable, mejor que falle el parecer” (4)
------------------------------ o -------------------------------

(1) Es difícil, en cualquier caso, que desde el “papel” se cite un Weblogs o, por ejemplo, un periodista/articulista diga que utiliza “google” para documentar sus textos.
(2) Diario Expansión en papel
(3) Bajo la más pura licencia “Creative commons” y VIDEO
(4) Aunque no sé, no sé...


------------------
Entrada actualizada en www.economiaforense.es

jueves, 6 de diciembre de 2007

“Soy licenciado en derecho y me gustaría trabajar en el departamento de contabilidad”

No es que sea licenciado en derecho pero esta frase – además de que para muchos sea absurda – probablemente hubiera tenido menos sentido hace 20 años.

Hace un par de décadas que sólo se enseñaba en el Plan General de Contabilidad (PGC) de 1973 (PGC-73), como complemento del resto de las asignaturas y sin esperar que un futuro licenciado se dedicara a “llevar contabilidades”. La legislación contable - así como la mercantil relacionada – prácticamente no existía y ello suponía que dedicarte a ella no permitía pertenecer a ninguna élite, ni impresionaba a nadie. El hecho de poner en tu tarjeta que eras – simplemente – “contable” era más o menos como poner “Presidente de Escalera”.

Tal como señala el vigente PGC o PGC-90 (al que le quedan sólo unos días de vida): Con la aprobación del [antiguo] Plan General de Contabilidad por el Decreto 530/1973, de 22 de Febrero, España se incorporó a las tendencias modernas sobre normalización contable” aunque no se hizo comenzó a fraguar hasta hace una veintena de años.

Durante la vigencia del anciano PGC-73 la naturaleza jurídica del mismo no estaba del todo clara (1) y, pese a que entre la profesión contable era de aceptación general, no terminaba de ser un pariente lejano del derecho y los textos legales, supuestamente relacionados, lo ignoraban completamente. De hecho ni siquiera encontrábamos referencias en su hermano mayor (Ley de sociedades Anónimas) o en su “primo Zumosol” el Código de Comercio.

De este modo nadie miraba hacia el PGC-73 puesto que – además –, habiendo sido aprobado por el Ministro de Hacienda de la época, todo el mundo lo veía como una norma eminentemente fiscal puesto que su aparición se fragua junto a una norma de actualización de balances.

La visión que tienen los empresarios españoles de la contabilidad no ha facilitado la separación del PGC del derecho tributario sino que, más bien al contrario, se ha unido irremediablemente, en un ciego y absurdo intento de engañar a Hacienda, sacrificando – en el viaje – importante cuestiones relacionadas con control interno de las empresas.

La reforma del ordenamiento contable – si me permite la expresión “de la legislación contable” – se inicia a finales de los ochenta con la promulgación de dos importantísimas leyes:

- La Ley 19/1988, de 12 de julio, de Auditoria de Cuentas (B.O.E. del 15 de julio).
- La Ley 19/1989, de 25 de julio, de Reforma parcial y adaptación de la legislación mercantil a las Directivas de la Comunidad Económica Europea en materia de Sociedades (B.O.E. del 27 de julio).


Y culmina con la aprobación del un nuevo Plan General de Contabilidad (PGC-90), aprobado por “Real Decreto 1643/1990, de 20 de diciembre”, todo ello fruto de la Cuarta y Séptima Directivas europeas de 1978 y 1983, respectivamente (2).

A las leyes señaladas anteriormente les acompañaron otras de similar importancia:

- Texto refundido de la Ley de Sociedades Anónimas (1989)
- Reglamento que desarrolla la ley 19/1988 de Auditoría de cuentas (1990)
- Real Decreto 1815/1991 de Normas para la formulación de las cuentas anuales consolidadas.
- Ley de Sociedades de Responsabilidad Limitada (1995)
- Reglamento del Registro Mercantil (1996)
- Normas para la actualización de balances (1996)
- Ley sobre introducción del euro (1998) y Normas sobre los aspectos contables de la introducción del euro (1998)
- Normas de adaptaciones sectoriales al PGC: Empresas constructoras, federaciones deportivas, empresas inmobiliarias, de asistencia sanitaria, de entidades aseguradoras, del sector eléctrico, de entidades sin fines lucrativos, de sociedades concesionarias de autopistas, túneles, puentes y otras vías de peaje, de empresa de abastecimiento de agua, de sociedades anónimas deportivas, de empresas del sector vitivinícola y de empresas del sector del transporte aéreo.
- Y un sin fin de resoluciones del Instituto de Contabilidad y Auditoría de Cuentas (ICAC) que han añadido luz sobre una innumerable casuística práctica que se nos iba planteando a los profesionales de la contabilidad.


Toda esta normativa forman – sin duda – el marco legal de lo que podríamos llamar “Derecho contable”.

Si todo esto no fuera suficiente, a partir del año 2000, la Comisión Europea entiende que todas las empresas necesitan hablar el mismo lenguaje, resulta necesario fijar unas reglas de juego que sean iguales en todos los estados miembros y se comienza a pensar en unas Normas Internacionales de Contabilidad (NIC) o, en su versión más actual, Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF).

La Comisión Europea, de este modo, mediante el Reglamento 1606/2002 de 10 de julio, de aplicación obligatoria, determina que:

1) Para los ejercicios iniciados a partir de enero de 2005 las Cuentas Anuales consolidadas de las sociedades admitidas a cotización en debían formularse de acuerdo con las NIC
2) Autorizaba a los Estados, y para el resto de las empresas (grupos no cotizados o empresas individuales), a exigir la utilización de las NIC o continuar con la normativa en vigor.
Y, a consecuencia del mandato reglamentario de la Comisión Europea señalado, se aprueba un nuevo texto legal: la Ley 62/2003, de 20 de septiembre, de medidas fiscales, administrativas y de orden social, por la que se “permite” a los grupos cotizados la utilización de las NIC para los ejercicios iniciados a partir de 2005 y que los “no cotizados” hagan lo que consideren (incorporarse a las NIC o continuar con el PGC-90).

Finalmente, llegamos al presente año 2007 con una nueva ley relacionada con el ámbito contable: la Ley de Reforma Contable (16/2007), según Jesús Omeñaca (3) un auténtico “Código de la normativa contable”, por la que se modifica – nuevamente – el Código de Comercio, la ley de Sociedades Anónimas, la de Sociedades Limitadas, Cooperativas y, lo que es más importante, el Impuesto de Sociedades para que la transición del PGC-90 al nuevo Plan General de Contabilidad (NPGC-07) tenga un efecto fiscal neutro.

Por lo tanto, creo que podemos afirmar que dedicarse a la contabilidad ya no es algo limitado a lo que - despectivamente – se consideraba “los contable” (4) sino que, desde hace algo más de una década, se está configurando como una auténtica profesión a la que muy dignamente se están dedicando titulados universitarios, especialmente Diplomados en Empresariales, Licenciados en Administración y Dirección de Empresas y, en menor proporción – pero de igual importancia –, Licenciados en Económicas o en Derecho. Todo ello hace que me pregunte si llegaremos a escuchar:

“Si, soy contable… ¿Qué pasa?”


----------------------------- o -----------------------------

(1) José Tua Pereda (REVISTA ESPAÑOLA DE FINANCIACION Y CONTABILIDAD, Vol. XX Num 65, octubre-diciembre 1990 pp. 823-837).

(2) A partir del 2000 la Comisión Europea decide dejar de utilizar las Directivas como instrumento de transmisión de instrucciones a los países miembros para comenzar a utilizar los Reglamentos, de aplicación obligatoria en todo los estados.

(3) Jesús Omeñaca García: Guía práctica de adaptación del PGC de 1990 al NPGC y PGC Pymes (Deusto)

(4) A la única persona que he oído hablar con respeto de la profesión y tratar con dignidad a la actividad contable es a Don Lorenzo Lara, presidente del Consejo General de Colegios de Titulados Mercantiles y Empresariales, puesto que siempre ha dicho que “nosotros [los Titulados Mercantiles] somos CONTABLES y muy orgullosos que estamos”, pese a que desde el Consejo General se haya intentado introducir - sin éxito - en la sociedad el término “Empresista”.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Maestros y aprendices

En el apartado “Especial consultores” de la web de la “Asociación Española de Empresas Consultoras” (www.consultoras.org), se incluyen dos artículos que me gustaría comentar (bueno, “polemizar”... para qué nos vamos a engañar):

El primero es de mi amigo Andrés “marca personal” Pérez y se titula “La importancia de llamarse experto”. Me gustaría comentarlo porque estoy completamente de acuerdo con Andrés, valoro mucho la importancia de que tu entorno te perciba como un “experto” – aunque en mi caso no lo sea – aunque creo que lo realmente importante es, en mi opinión, la posibilidad de conseguir rentabilizar esa ventaja competitiva respecto a los otros profesionales de tu entorno que, en lenguaje económico, pudiéramos llamar “sustitutivos”.

Los la profesión de “experto” no puede estudiarse en la Universidad, ni aprenderse en un postgrado, y el experto no nace sino que se hace pero tampoco hay un libro de instrucciones...

Mi recomendación sería para aquel aspirante a “experto”, o que quiera iniciarse en ese mundillo, es que empiece por el generoso artículo de Andrés.

Relacionado con los expertos-maestros están los becarios-aprendices. Me sorprende – bueno, no me sorprende – el otro artículo que publica la misma Asociación Española de Empresa Consultoras en esa misma sección titulado ¿Talento a precio de coste? Los becarios le salen un 50% más baratos a las empresas”.
Me sorprende porque – a veces – con los becarios se hace mucha demagogia y se intenta dar mucha “penita”.

Nunca he sido becario porque cuando empecé – para mi desgracia - no existía esa figura y los que nos iniciábamos en el mercado laboral no teníamos la oportunidad de acceder a una profesión directamente relacionada con lo que estábamos estudiando, habíamos estudiado o era nuestra vocación.

En el primer trabajo que me ofrecieron, en un despacho de abogados-economistas, como contable (y aprendiz de asesor fiscal) – lo reconozco - me sorprendió que me quisieran pagar por aprender.

Trabajé, y trabajé duro, hasta que adquirí la soltura necesaria para sentirme autónomo. Y me marché, pero no me marché por dinero sino porque no percibía claramente mi futuro en ese despacho: nadie me ofreció una “carrera profesional” (aunque tampoco les culpo porque no es una práctica muy extendida en los despachos pequeños).

Por tanto, no creo que se explote – en general - a los becarios [al final hay un enlace para que puedas dejer tus insultos] sino que se les retribuye según su aportación marginal a la empresa, bajo al principio y luego algo mayor en función de su competencia, y ¿porqué no? por su competitividad.

Esta aportación – y consecuente remuneración - es posible que no sea mayor porque el trabajador, en su libertad para no comprometerse, en su libertar para tener tiempo libre, en su libertad para que nadie le explote por “cuatro duros” (0,12 euros), y en su libertad para que su currículum esté en Internet y él en el mercado por si sale algo mejor. Ahora bien, también está la libertad del empresario para no comprometerse ¿no?.
El empresario debe aceptar que los tiempos han cambiado y que los trabajadores que acceden a su empresa son distintos a los de su época, ahora bien, el trabajador debe aceptar que ese será el salario de su compromiso.
Es el “Quid pro quo” del “Silencio de los corderos” (y no es casualidad la elección de la película).
-------------
Entrada actualizada en www.economiaforense.es