Bienvenido al primer Blog sobre Economía Forense en Español

Blog: www.economiaforense.org
Contacto: José Antonio Avellaneda

Bienvenido a este proyecto de Blog que pretende desarrollar conceptos relacionados con la prueba pericial contable y económica en un intento de acercarlos al profesionales que los tiene que utilizar pero tiene una formación específica distinta. También es un cuaderno de bitácora sobre economía para no economistas y auditoría para no auditores.

¿Qué significa economía forense?

NOTA: Pásate por El Nanoeconomista y encontraras otras cuestiones interesantes relacionadas con la economía.

lunes, 3 de diciembre de 2007

Maestros y aprendices

En el apartado “Especial consultores” de la web de la “Asociación Española de Empresas Consultoras” (www.consultoras.org), se incluyen dos artículos que me gustaría comentar (bueno, “polemizar”... para qué nos vamos a engañar):

El primero es de mi amigo Andrés “marca personal” Pérez y se titula “La importancia de llamarse experto”. Me gustaría comentarlo porque estoy completamente de acuerdo con Andrés, valoro mucho la importancia de que tu entorno te perciba como un “experto” – aunque en mi caso no lo sea – aunque creo que lo realmente importante es, en mi opinión, la posibilidad de conseguir rentabilizar esa ventaja competitiva respecto a los otros profesionales de tu entorno que, en lenguaje económico, pudiéramos llamar “sustitutivos”.

Los la profesión de “experto” no puede estudiarse en la Universidad, ni aprenderse en un postgrado, y el experto no nace sino que se hace pero tampoco hay un libro de instrucciones...

Mi recomendación sería para aquel aspirante a “experto”, o que quiera iniciarse en ese mundillo, es que empiece por el generoso artículo de Andrés.

Relacionado con los expertos-maestros están los becarios-aprendices. Me sorprende – bueno, no me sorprende – el otro artículo que publica la misma Asociación Española de Empresa Consultoras en esa misma sección titulado ¿Talento a precio de coste? Los becarios le salen un 50% más baratos a las empresas”.
Me sorprende porque – a veces – con los becarios se hace mucha demagogia y se intenta dar mucha “penita”.

Nunca he sido becario porque cuando empecé – para mi desgracia - no existía esa figura y los que nos iniciábamos en el mercado laboral no teníamos la oportunidad de acceder a una profesión directamente relacionada con lo que estábamos estudiando, habíamos estudiado o era nuestra vocación.

En el primer trabajo que me ofrecieron, en un despacho de abogados-economistas, como contable (y aprendiz de asesor fiscal) – lo reconozco - me sorprendió que me quisieran pagar por aprender.

Trabajé, y trabajé duro, hasta que adquirí la soltura necesaria para sentirme autónomo. Y me marché, pero no me marché por dinero sino porque no percibía claramente mi futuro en ese despacho: nadie me ofreció una “carrera profesional” (aunque tampoco les culpo porque no es una práctica muy extendida en los despachos pequeños).

Por tanto, no creo que se explote – en general - a los becarios [al final hay un enlace para que puedas dejer tus insultos] sino que se les retribuye según su aportación marginal a la empresa, bajo al principio y luego algo mayor en función de su competencia, y ¿porqué no? por su competitividad.

Esta aportación – y consecuente remuneración - es posible que no sea mayor porque el trabajador, en su libertad para no comprometerse, en su libertar para tener tiempo libre, en su libertad para que nadie le explote por “cuatro duros” (0,12 euros), y en su libertad para que su currículum esté en Internet y él en el mercado por si sale algo mejor. Ahora bien, también está la libertad del empresario para no comprometerse ¿no?.
El empresario debe aceptar que los tiempos han cambiado y que los trabajadores que acceden a su empresa son distintos a los de su época, ahora bien, el trabajador debe aceptar que ese será el salario de su compromiso.
Es el “Quid pro quo” del “Silencio de los corderos” (y no es casualidad la elección de la película).
-------------
Entrada actualizada en www.economiaforense.es

8 comentarios:

Senior Manager: dijo...

Muchas empresas y muchos becarios saben que la mayoría de las veces los becarios no podrían entrar a trabajar a empresa grandes si no fuera por la figura del becario. ¿Cúantes oportunidades no se hubieran perdido si no existiera esa figura?...Al margen del simbolismo que tiene o de la mal utilización del término, es innegable que el becario también sabe que es importante en la empresa y muchas veces reconoce que si no fuera así, no hubiera podido acceder la empresa de otra forma.

José Ant. Avellaneda dijo...

Es toda una sorpresa que el único mensaje haya sido "a favor", jejeje.

Estoy completamente de acuerdo y esta mañana comentaba precisamente eso: es posible que se "explote" al becario - aunque viniendo de gente que nunca han trabajado dejaremos el comentario en el aire - ahora bien, a muchos se les presentan oportunidades curriculares que de otra manera nunca hubiesen tenido.

Al final, quiero suponer, la relación es lo que las partes deciden que sea: yo te doy cremita y tú me das cremita (pero sin exclusividades ni ataduras).

"SM" Muchas gracias por tu comentario, estoy viendo que el café que te debo ya se está convirtiendo en café "y pasta".

Un cordial saludo,
j.a.

Andres dijo...

Jose Antonio, lo primero que no debe hacer alguien que sea experto y TU LO ERES, es no decir que no es experto. :-)

Un abrazo y gracias por la cita.

José Ant. Avellaneda dijo...

Andrés, gracias a ti por haberte pasado por mi blog y gracias por considerarme un experto (aunque más que experto me considero alguien que intenta estar bien informado, jajaja).
Un abrazo.

j.a.

P.D. Los césares [como los expertos] necesitan/mos que alguien nos diga constantemente: "Recuerda que no eres un dios [experto]... recuerda que no eres un dios [experto]".
(broma)

Carlos dijo...

Tanta corrección política irrita un poco.

En muchas, muchas ocasiones, al becario se le contrata para realizar trabajos por debajo de la categoría que correspondería a su formación pero a un menor coste que un trabajador laboral de esa categoría inferior. La disculpa es que está aprendiendo. Existen montones de becarios haciendo trabajos de administrativos.

El problema es la utilización "perversa" que se ha hecho de la figura del becario. Si el becario está para aprender haciendo cosas, trabajando, con dirección, supervisión y control de un "experto" (luego vamos a esto) evidentemente da más trabajo que el que resuelve, bastante más, y en pequeños negocios encima siempre está el riesgo de estar criando al cuervo que te sacará los ojos (clientes). Si esto es así, ningún becario debería hacer trabajos que no se correspondan con el perfil del puesto para el que está aprendiendo (telefonista, chico de los cafés, de la fotocopiadora...)

La figura del becario me recuerda a la del pasante de los abogados, que salvo honrosas excepciones en que el titular se vuelca en la formación, en muchos casos consistía en tener un administrativo gratis.

Los expertos. Hemos llegado a un punto en que cualquier cantamañanas se autotitula como experto (especialmente en el mundo de la consultoría de empresa)... Pues va a ser que no. La excelencia, la especialidad, se consigue con muchísimas horas de estudio y trabajo, con reciclajes y puestas a punto de formación contínua. En definitiva, trabajando.

Por otra parte, el que es realmente experto en lo suyo ni lo dice ni lo deja de decir (la humildad no va asociada al conocimiento)aunque me da la impresión de que sus resultados hablan por él y le consiguen los clientes sin necesidad de superficialidades.

Carlos dijo...

Se me olvidaba,

Conozco pocos expertos, por no decir ninguno, tan competentes en lo suyo como J. A. Avellaneda. Eso sí, trabajador incansable

Enhorabuena.

José Ant. Avellaneda dijo...

Carlos, supongo que el problema con los becarios no va a ser tanto el tipo de contrato/vinculación con la empresa como la nueva relación existente entre empresas y (nuevos) trabajadores.

Si el becario viene para quedarse, no vas ha ponerle a hacer fotocopias ni hacerle que vaya a por los cafés, ahora bien si sólo está ocupando una plaza de administrativo (barato) en ese caso la empresa no invierte ni un euro-tiempo en él y el chaval tendrá que conformarse con "sentir" lo que supone trabajar en una empresa como la que lo ha contratado.

También está el caso contrario, que es cuando el becario/pasante/aprendiz no tiene intención de quedarse en la empresa, o eso supone, y se toma su paso por ella como si de un trabajo de verano se tratara.

No sé, la casuística es muy amplia...

Respecto a los expertos. Creo que hace 50 años para dedicarte a ser "experto" bastaba con serlo y, como bien dices, dedicarle horas y horas al estudio. Pero hoy en día eso sólo no basta y para ser experto lo primero que tiene que preocuparte es que tu "entorno" te perciba como tal (y si tienes que decirlo o "aparentarlo" - como la mujer del César - pues también). Creo.

Gracias por tu comentario.

j.a.

José Ant. Avellaneda dijo...

Carlos, gracias por lo de experto. j.a.