Todas las mañanas, cuando voy a tomar café – a una cafetería a la que no voy a recomendar para que no se sature – suelo llevarme artículos, libros, revistas, etc. porque es una hora tranquila y se puede leer/estudiar cómodamente (sin “teles”, gritos, humos, olores, etc. habitual en algunos establecimientos) ¿comprendes porqué no la recomiendo?.Ayer, leyendo el número 135 de la “Revista Española de Financiación y Contabilidad” de “AECA” encontré un artículo que me llamó especialmente la atención. Era de una tal Judit Montoriol Garriga, a la que no tengo el gusto de conocer, pero me llamó poderosamente la atención su artículo por tres cosas: 1) Era una tesis doctoral (enhorabuena por haberla finalizado); 2) era en la Universitat Pompeu Fabra (Barcelona) y siempre comento con mi hija – que ahora tiene casi 10 – que algún día irá a esa universidad (yo soy de Barcelona y, medio en broma, medio en serio, siempre me pareció una buena opción para ella); y 3) se leía ese mismo día 29 [ayer]. ¡Qué nervios!... por un momento imaginé a la chica – o señora – frente al tribunal, con los nervios a flor de piel, los titubeos, la mirada inquieta...
No fue casualidad – en cualquier caso – que mi escaso tiempo eligiera ese artículo para disfrutarlo durante ese café con leche mañanero, el título me resultó atractivo: “Relaciones bancarias y la financiación de las PYMES (Análisis empírico del coste de capital, racionamiento de crédito y desempeño empresarial)”.
¿Bancos? ¿Pymes? ¿coste de capital? ¿crédito?... mi “gugelcerebro” lo posicionaba muy arriba en mi lista de intereses y me dispuse a leerlo.
Trataba de las relaciones banca-pyme en el contexto de información asimétrica del mercado crediticio, examinando la importancia de las relaciones bancarias para las pymes en términos de la disponibilidad del crédito, el coste de capital y la madurez del crédito.
El artículo no me defraudó y paso a “postear” varios extractos que más me ha parecido interesantes:
“El grado en el que el banco hará inversiones específicas en la empresa depende de su capacidad de extracción de rentas en el futuro, cosa que se determina por el grado de competencia en el mercado bancario.”
“Los modelos teóricos apuntan a que tener una sola relación bancaria realza los incentivos del banco a invertir en generar información de la empresa cosa que maximiza el valor de la relación, pero al mismo tiempo facilita la explotación del monopolio de información por parte de este único banco (hold-up), situación que reduce el valor de la relación. El otro lado de la misma moneda es que tener múltiples bancos evita el problema de “hold-up” pero al mismo tiempo disminuye
los incentivos de invertir en la relación por parte de cada uno de los bancos.”
“...el efecto del número de bancos en el coste de capital depende del grado de concentración en el mercado bancario. En mercados bancarios
concentrados, las empresas con un solo banco tienen un coste de capital mayor que las empresa con múltiples bancos, mientras que en el mercado menos concentrado encontramos el resultado opuesto, es decir, las empresas con un solo banco disfrutan de un menor coste de capital que las empresas con múltiples bancos.”
“El resultado más interesante es que las empresas aumentan el número de relaciones para aumentar la deuda bancaria”Puedo afirmar – empíricamente – que los clientes con más dificultades crediticias elevan infinitamente el número de entidades con las que trabajan: Entiendo que por un lado es más fácil pedir “poco” a muchos que “mucho” a uno sólo y los bancos, por otro lado, se sienten más cómodos si perciben que el riesgo está diversificado en lo que llamaríamos el “juego de la silla” (durante la música todos giran alrededor de las sillas y cuando finaliza el que se queda de pié pierde, en este caso en forma de “fallido”).
Prosigue la autora...
“Seguidamente dividimos la muestra en tres grupos por tamaño de empresa (micro, pequeña y mediana). Para pequeñas y medianas observamos el mismo patrón de resultados. Sin embargo, las empresas micro muestran un comportamiento distinto: el número de bancos tiene un efecto negativo en el coste de capital mientras que no es significativo para la disponibilidad de crédito y madurez. Además el grado de concentración bancaria no tiene ningún efecto (...) las microempresas son particularmente susceptibles al problema del “hold-up” cuando tienen una única relación bancaria.”
“... la concentración en el mercado bancario es perjudicial para las pymes: en mercados más concentrados los bancos explotan el monopolio informacional cuando son el único banco y racionan el crédito a las empresas cuando hay múltiples bancos”
“... efectos de las relaciones bancarias en el desempeño empresarial. Tener una única relación incentiva la eficiencia de las inversiones porque se induce a las empresas a tomar proyectos óptimos y desde el punto de vista del banco facilita la asignación de recursos a favor de las empresas con mejores oportunidades de inversión. En el lado negativo, tener una sola relación genera el problema del hold-up”
“El resultado principal es que las empresas que tienen una sola relación bancaria tienen menor rentabilidad sobre activos que las empresas con múltiples bancos”
“A medida que las empresas crecen y aumentan su endeudamiento, también tienden a aumentar el número de bancos. A medida que las empresas envejecen y mejoran su calidad en términos de liquidez y proporción de activos tangibles disminuyen el número de bancos”
Estoy seguro de que el resumen es insuficiente pero esto es lo que me ha parecido interesante destacar del resumen de la tesis que aparece en la revista de AECA.


¿Qué hacer?













