Bienvenido al primer Blog sobre Economía Forense en Español

Blog: www.economiaforense.org
Contacto: José Antonio Avellaneda

Bienvenido a este proyecto de Blog que pretende desarrollar conceptos relacionados con la prueba pericial contable y económica en un intento de acercarlos al profesionales que los tiene que utilizar pero tiene una formación específica distinta. También es un cuaderno de bitácora sobre economía para no economistas y auditoría para no auditores.

¿Qué significa economía forense?

NOTA: Pásate por El Nanoeconomista y encontraras otras cuestiones interesantes relacionadas con la economía.

miércoles, 30 de abril de 2008

Manipulación contable

¿Qué entendemos por alisamiento del beneficio, dirección de los resultados, contabilidad creativa o – directamente – manipulación contable?
Todas las definiciones, más o menos aceptadas, coinciden en que existe manipulación contable cuando de altera la información financiera y contable en beneficio del manipulador, que no siempre es la empresa - como ente abstracto – sino que en la mayoría de los casos tiene cara, ojos, familia, hipoteca y cuotas del BMW por pagar.

Dicho esto, tampoco tendríamos que pensar que detrás de todo manipulador se esconde un estafador. Muchas veces la contabilidad nos da opciones, por lo que la manipulación aparece cuando de esas opciones se opta siempre por el extremo que más favorece a la imagen de resultado deseada por el manipulador, o manipuladores, en lugar de buscar la imagen fiel, que sería el fin último de la contabilidad.

En la Pyme (pequeña y microempresa) las manipulaciones contables se limitan a dos supuestos:

a) Para pagar menos a Hacienda
b) Para resultar más atractivo a los bancos

En este caso estaríamos hablando – si se me permite - de dos pequeños “pecados veniales” puesto que Hacienda ya sabe que "el que gana esconde" y por este motivo existe toda una imposición indirecta y sobre el trabajo dependiente de la que es más difícil escapar (sin que esto sirva de justificación ante una actitud insolidaria).
En relación con la presentación de balances maquillados a los bancos – no nos engañemos – ellos también lo saben y es por lo que dan (casi) mayor importancia a la seriedad en la presentación de declaraciones (por ejemplo), es decir que los pagos trimestrales o los resúmenes anuales se presenten y paguen en plazo, o en la solvencia personal del empresario, que el escuálido beneficios que presentan sus Cuentas Anuales. Por otro lado también saben que si una empresa “va bien” no lo van a ver en sus cuentas pero que si va mal saltará a la vista porque acumula resultados negativos de años anteriores. Por este motivo, además de asegurarse de la capacidad de devolución que dice la contabilidad, o cash flow suficiente, para hacer frente a los pagos, suelen exigir garantías adicionales (avales de socios y administradores, hipotecas, pignoraciones, etc.). Otra cuestión, y a lo que ya me he referido en alguna ocasión, es lo absurdo de no llevar una contabilidad adecuada - sobre todo aparece en las micro - que sirva de registro histórico de la trayectoria de la empresa o para análisis fiables.
En la empresa mediana y grande los incentivos son distintos, puesto que en el interés de los directivos (algunos) no siempre coinciden con los de la propiedad y aparece lo que se conoce como costes de agencia [MÁS en pág. 14] [y MÁS o elnace alternativo], y pese a que las elevadas retribuciones de estos se intentan utilizar para alinear sus intereses con los de accionistas y propietarios [MÁS], no siempre se consigue que actúen con lealtad e intenten deslizar los resultados de la compañía para la que trabajan en beneficio propio (bonos, incentivos, etc.)
No me extenderé mucho más porque - luego me salen unas entradas ladrillo - prefiero dejar planteado el tema de forma inicial para pasar a comentarlo durante los próximos días.
Entiendo que demostrar manipulaciones contables tiene que ser un tema central dentro de la función del economista forense pese a que, como iremos viendo, no sean tan fáciles de detectar incluso para los propios auditores de la empresa.
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Entrada actualizada en www.economiaforense.es

8 comentarios:

Carlos dijo...

Jose:

El primer comentario que se me ocurre a esta entrada es relativo a la hora en que fue "colgado" en la página.

Ya lo he visto en otras ocasiones. Y me confirma una sospecha: Existe vida inteligente antes de las ocho de la mañana en este país.

Por cierto, los enlaces no funcionan.

Un abrazo

José Ant. Avellaneda dijo...

Gracias por tu comentario.

He visto que costaba entrar en dos de los enlaces y en el otro era imposible (por si acaso he añadido una "puerta trasera" junto al enlace problemático)

Saludos

j.a.

Echevarri dijo...

Interesante entrada,sobre la que se me ocurren varias cosas:
Ciertamente, en las pequeñas empresas la información fiscal, a fectos de gestión crediticia con los bancos, carece de mucha relevancia. Es más en algunos sectores de ninguna. Quizás lo unico cierto sean los gastos, y a veces ni eso. Pero si que se puede partir de los mismos y empezar a deducir cosas.
2. El problema estriba en que en las grandes empresas ocurre otro tanto. Quizas no indefinidamente, pero durante un tiempo, y contando con cierta comprensión por parte de quien nod ebiera haberla, sucede otro tanto.
3. Y para acabar, me pregunto si la contabilidad, que sirve de base a nuestras obligacions fiscales, ya no es que sea util para los chicos del Banco. La pregunta es i tal y como esta formulada acaba siendo útil para nosotros. En muchos sitios aín no se distingue al contable del financiero.

José Ant. Avellaneda dijo...

Echevarri,

Gracias por tu participación. Lo que comentas es algo que siempre que tengo oportunidad aprovecho para volver a decirlo: el primer damnificado de que la contabilidad no sirva para nada es el propio empresario (pyme y micro).

El principal problema es que el pequeño empresario encuentra "molesto" el corsé impuesto por tener que rendirle cuentas "a su propia empresa".

Me iba a extender un poco más pero puedo hacerlo mediante una "entrada" nueva - ¿qué te parece? - y ahí podemos seguir comentando el problema.

j.a.

Jose Antonio Gozalo dijo...

Hola tocayo,
Planteas en el artículo el concepto de imagen fiel como algo deseable. ¿Existe en realidad esa imagen fiel?
En las pequeñas empresas la contabilidad es un estorbo. Se hace porque la empresa está obligada y únicamente a los efectos de cumplir la obligación. La contabilidad, si existe en estos casos, no aporta nada a la imagen fiel del negocio y está muchas veces confundida con la del empresario.
Claramente, las empresas medianas (con personas físicas como accionistas), adaptan su contabilidad para que muestre la imagen que los bancos quieren ver: liquidez, endeudamiento, solvencia pueden estar afectados por reclasificaciones, valoraciones, provisiones,etc. Tampoco se puede considerar una imagen fiel.
En las grandes corporaciones, donde podría pensarse que la ortodoxia es mayor, existen multitud de indicios que señalan en otra dirección. Enron, Parmalat, etc. estaban auditadas y mostraban, en teoría, su imagen fiel.
Los cambios de criterios contables generales o sectoriales (NIC,Basilea II)provocan,en ocasiones,grandes cambios patrimoniales y en el resultado.
En fin, igual me extiendo demasiado.
Gracias por tus comentarios y un abrazo.
Jose A. Gozalo

José Ant. Avellaneda dijo...

Tocayo, entiendo que la imagen fiel es el objetivo último de la contabilidad, por encima de cualquier otro criterio o principio. Otra cosa, y ahí coincidimos, es que no esté muy claro que es eso de la “imagen fiel”.

Desgraciadamente para las pequeñas empresas la contabilidad es un “gasto” que sufren en silencio, que sólo pagan porque no les queda más remedio y Hacienda y los Bancos les obliga. Es una lástima porque sin una contabilidad (financiera y presupuestaria) nunca se dejará de ser pequeño.

Para el mediano y grande el problema viene dado por la imagen que quieren proyectar frente a terceros (bancos, proveedores, accionistas, etc.) y tienes razón tampoco se busca la imagen fiel.

Pero todo ello no quiere decir que la “propia” contabilidad, la que se tiene que utilizar para la toma de decisiones, no tenga que buscar la imagen fiel, cumpla o no cumpla con la legislación, guste o no guste a terceros y se apliquen criterios generalmente aceptados o no.

Para la contabilidad soy muy anglosajón y me gusta la imagen fiel: si mi nave está contabilizada a valor de adquisición 100 y su valor real es de 125, esos 25 de diferencia no deja de ser una plusvalía que ha obtenido mi empresa, me gustaría que apareciera en el balance – ya que es mía – y no me gustaría tener que pagar por ella o que se pudiera repartir vía dividendos (tal vez con límites).

En cualquier caso, también entiendo que una cosa es lo que yo quiera hacer en mi casa, no voy a ser tan tonto de engañarme a mí mismo, y otra cosa es que vayamos de pardillos y pensemos que no puede haber oscuras intenciones detrás de algunas decisiones contable, por este motivo es lógico que el legislador evite el libre albedrío y limite el reflejo de la realidad contable, aún a riesgo de cargarse la deseada “imagen fiel”.

Jose A. Gozalo dijo...

Tocayo,
Hace tiempo que mantengo que el resultado de una empresa y por tanto, su patrimonio, no es un punto sino un intervalo. Pongamos un ejemplo: dos compañías de un mismo sector, con niveles de actividad y capitalización similares. Una de ellas ha solicitado y obtenido aprobación a un plan especial de amortización acelerada y la otra, amortiza según las tablas de Hacienda.
El resultado de la primera de ellas será inferior por la mayor amortización y también sus recursos propios, sin embargo, muestra una imagen más fiel.
Saludos,
Jose A. Gozalo

José Ant. Avellaneda dijo...

Gozalo,

En mi opinión el Resultado de una empresa es una "magnitud flujo" (un continuo) y el Patrimonio (activo-pasivo-neto) es una "magnitud fondo", o referida a un momento concreto de tiempo.

Con esto de la contabilidad los que además somos asesores fiscales tenemos un problema y es que nuestra pereza nos lleva siempre a utilizar los criterios fiscales para ahorrar ajustes - grave error - herederos de cuando el I.S. regulaba casi todas las operaciones y vivía al margen de la contabilidad (no como el actual que parte del Resultado Contable).

Por tanto, siempre tenemos que tener dos sombreros, el de contable y el se asesor fiscal. Cuando tengo el sombrero de contable sólo puedo mirar las amortizaciones en función de la vida útil del elemento - uno, dos o veinticinco años - con independencia de los que digan las tablas de Hacienda. Cuando tengo el sobrero fiscalista, tengo que repasar las amortizaciones contabilizadas y analizar su deducibilidad.

Por tanto, el resultado contable no tiene por qué variar.